lunes, 13 de abril de 2020

La 5ta Escuela Nacional de Fundición de la UNAM 2019. Parte II

...Nos subimos entonces al vagón siguiente que para colmo, a nuestra parada venía vacío. La experiencia que según yo tenía de haber ido el año anterior se vio nula. Lo único en lo que podía pensar era en mi compita, si su pie seguía pegado a su cuerpo, si sabía para dónde darle y dónde bajarse, si lo habían mandado a uno de esos barrios que nos dijeron y lo venderían por kilo (g g, qué ironía) o si no me lo estaban bolseando, teníamos 18 paradas enfrente para pensar cualquier cantidad de cosas y esperar que saliera todo bien al final.
Empezó nuestro trayecto por la ruta entonces, cada paraba que pasaba se subía el doble de gente que en la anterior, empezamos a identificar desodorantes, ausencia de estos, cremas corporales, lo que había comido la persona, de que sabor eran los chicles y luego, la especialidad de la casa: el arrimón de chilaquil. Y digo para los demás por que yo tenía a uno de mis amiguitos atrás y entre compas no hay pedo, a los lados a otros dos de ellos y enfrente tenía un tubo anexo a una de las puertas de la unidad, misma que tratamos no alejarnos mucho de ella pero la corriente era cada vez más intensa hacía adentro y hacia la mitad del metrobús. La gente no paraba de subir y entre gritos de "...Pinche chundo...", "...báñate, valedor..." yo sólo deseaba que el Gordito estuviera bien y que esa mala pasada producto de mi genial idea del "que dice mi mamá que siempre no nos subamos a este" terminara pronto. A mitad del camino el calor ya estaba pasando factura también, sudábamos como cerdos, volteaba a ver a Paquito que nunca se subió a un transporte público en su Lasallista perra vida y tenía esa cara que tienen las personas que ya lo han perdido todo: dignidad, ganas de vivir, pantalones limpios, esperanza y fe y hasta amigos en el transporte público; y cualquier cosa que les pase ojalá y sea la muerte. Volteaba a ver al Güero y la misma jeta en su caucásico y deslavado rostro, como si un camello lo hubiera escupido a medio digerir, sudoso y adormecido. Juan y Edzzzon, por su parte, medio derrotados, pero medio frescos por que algo de callo en situaciones de ese tipo pero a escala provincia ya hemos experimentado. Acercándose cada vez más nuestra parada decidimos bajarnos dos antes, y con "decidimos" me refiero a que antes de que se cerrara la puerta y aprovechando el paro de un vago que estaba poniendo su humanidad para mantener la puerta abierta, les dije: "ya, aquí mero" y saltamos hacia la calle, nos ubicamos lo mejor que pudimos y empezamos a buscar al Gordo por las siguientes tres paradas en dirección a la que deberíamos haber arribado si no hubiera aventado a su suerte a mi camarada sin llaves y sin batería en el celular.
Después de andar con nuestros celulares tipo "han visto a este muchacho" entre la gente y después de dimitir por que nos veían como los bichos raros y norteños que éramos, emprendimos la huida sin éxito hacia el edificio donde nos quedaríamos. Yo no dejaba de pensar en qué le iba a decir a la mamá de este cabrón, en si hablarle a la policía, en su pie atorado por la puerta de metrobús, o en si dejarlo ya por la paz por que de seguro la CDMX se lo comió. Nuestra última esperanza era que estuviera en el lobby del edificio, claro que pensamos de que "ps el Gordo no es pendejo, hubiera peguntado o agarrado un taxi..." pero el que no estuviera ahí en la entrada no era nada alentador, no queríamos ni subir, yo ya tenia la excusa perfecta: el Gordo se había sacrificado valientemente ofreciendo su traserito como tributo a los dioses del transporte público para que no pasáramos por eso de nuevo y su madre lo entendería perfectamente. Ya con el celular en la mano, alguien le pregunto a un señor que iba saliendo del mismo edificio si no había visto a un wey de como 1.75 de estatura, complexión característica del Gordo, morenatzo, pelatzo, playera verde, etc; el don dijo un crudo "NO" mientras daba media vuelta y se iba y terminaba por derrumbar el último ápice de esperanza que había en nosotros, marqué el teléfono para dar las buenas nuevas hasta Saltillo, el señor se voltea y con la cara que hacen los perritos de lado dice: "ah, uno flaquito, lo dejé entrar, subió por las escaleras"; a huevo que era el pinche Gordo, subí corriendo y ahí estaba el desgraciado, sentado en el último escalón de nuestro piso, con una sonrisa de travesura por que sabía que bien pudo habernos esperado afuera o en la planta baja y evitar el pinche susto, los demás llegaron por el ascensor y entre risas, palabrotas y mucha pero mucha tranquilidad, entramos al departamento.
Esa noche bajamos al seven a comprar cerveza estúpidamente barata y después a comprar comida estúpidamente barata y estúpidamente rica en un puestito de quesadillas que estaba afuerita de un oxxo y que está cruzando la calle hacia enfrente, lo atendía una señora bastante amable que de inmediato reconoció nuestro acento tipo de que nos gustaban las tortillas de harina, las quesadillas con queso y casarnos con nuestras primas e inmediatamente nos dijo que tuviéramos cuidado, que las calles, que la gente, que la inseguridad, que la noche, etc; cosas así y lo cual se le agradece, pero nuestro cromosoma "Y" (por que evidentemente nuestras hormonas son el piloto de este vehículo llamado "masculinidad" y el otro este hmmm "malas decisiones") le prestó más atención al hecho de que antes de entrar a turno, señoritas y damas de compañía iban ahí mismo a darse sus suculentas quesadillas antes de poner a trabajar la suya, pero bueno, sea como sea, la señora también nos recomendó unas buenas guajolotas y tortas de chilaquiles para la hora del desayuno y hasta nos cobró de menos, le dimos las gracias y regresamos para ver el partido Japón-Chile de la copa américa que se celebraba ese año y a la luz de nuestra bonita terraza y entre cervezas y música despedimos nuestra primera noche de nuestro turbulento primer día en la hermosa ciudad de México. Y no; las quesadillas no llevaban queso.

ADVERTENCIA: Imágenes sin censura de nuestros aposentos.

El día siguiente (martes 18) sería nuestro primer día de curso, así que nos levantamos temprano, los que lo hicieron primero fueron a por las tortas de tamal, nos dimos un café y una vez bañados y peinados y cambiados y almorzados nos dirigimos a la calle para ir hacia la parada y cumplir con el pactado round #2 del "Metrobús vs Nosotros La Revancha", todos juntos y agarraditos de las manos ahora sí.
Era una mañana fresca, unos 17°C yo creo, al salir lo primero que uno veía era que había gente corriendo en bicicleta, andando en scooter, paseando a sus perritos en las vías destinadas a ello, todo normal hasta que se nos quedaron viendo, viendo medio feo, otra vez. Y no los culpo, los que no han tenido la dicha (o desdicha) de conocer a Paquito también harían esas caras y hasta unas de más asco. Pero no era por eso, resulta que una vez observando lo que tenían en común esas personas era que todas traían chaquetas y algunos hasta bufanda y gorro y pues Paquito, en playera de manga corta. Nos costó un poquito asimilarlo por que, pues de dónde somos el frío de chamara yo creo es para <10°C y entre más cercano a los veinte celsius menos ropa. Meh, sin tomarle tanta atención a ello recargamos las tarjetas de nuevo y pa´rriba al metrobús que se llenó considerablemente pero nada que no pudieramos manejar. El arribo a C.U. se dió sin complicaciones y llegando a los edificios de la facultad de química metalúrgica realizamos el registro para las actividades de los consecuentes cuatro días.
Histórico momento del registro de los primeros burritos pardos en ir a la UNAM y al fondo el sacrilegio de playera para los chilangos que portaba Paquito ese día.

Todo comenzó con una pequeña ceremonia de inauguración en el auditorio con las personas encargadas del evento, autoridades y catedráticos, nos dieron la bienvenida, indicaciones en caso de emergencia, café con galletas y una vez atendido todo eso, a lo que nos trujía.
La escuela se dividía en dos grupos, fundiciones de hierro y fundiciones de aluminio, mientras que el Güero, El Gordo y yo formábamos parte de la primer facción, Paquito, Juan y Edzzzon lo hacían para la segunda. Aquí es dónde toman lugar en nuestra historia Raúl y Gera, los dos estudiantes restantes de nuestra misma institución y que hacían el viaje por aparte; a ellos se les unía otro personaje importante en nuestra aventura: Wisam Mucharrafie; y que los tres formaban parte del segundo pelotón.
Este cabrón originario del Estado de México y de ascendencia libanesa era un pan de dulce, el wey no tenía el acento característico de por aquellos lares sino que los chilangos hablaban cómo él. Raúl y Gera lo afanaron y estuvo con nosotros lo que duró el curso, ahora la CDMX temblaba una vez que teníamos a uno de los suyos en nuestras filas y que ya nada nos podía detener.
Cada quién a sus salones y las clases se dieron por comenzadas oficialmente, entre actividades para acatar el plan de trabajo y dinámicas para conocernos entre todos los del grupo nos dió el mediodía, nos veríamos todos de nuevo en pausas que eran a las once para un ligero break a la una para ir a comer, despúes de regresar otro break a las cuatro y para finamente salir a las seis de la tarde. Las comidas serían auspiciadas por la misma universidad en una de las fonditas aledañas a la estación del metro Universidad y los break's constarían de café y galletas en la mañana y por las tardes refresco y fritangas varias. La fondita era un lugar hmmm pues bastante acogedor pero bastante pequeño, nos sentábamos en 2 mesas y bien a huevo cabíamos los veinte en cada una, en ese primer día al ritmo de los tres tiempos de la comida nos poníamos de acuerdo para idear el plan perfecto para cuándo saliéramos de la escuela, propusimos cosas y nos dedicamos a buscar lugares en los mapas para ver las opciones latentes pero al final optamos por bajarnos a eso de la mitad de nuestra ruta del metrobús y buscarle a pie. 
Fondita dónde nos daban nuestros sagrados alimentos, en la esquina inferior derecha, el buen Wisam. 

Y así, después de sufrir cabeceos intensos en el aula, escuchar al catedrático decir la palabra "homologar" como 476 veces y tratar de no caer en un sueño profundo inhalando gel antibacterial, nos dieron las gloriosas seis. Emprendimos la huída rápidamente para aprovechar al máximo el tiempo que teníamos y sin hacerla mucho de pedo ya estábamos en ruta por Insurgentes Sur, otra vez. Nos bajamos cerca de la torre Macanar y al quedar atónitos con la altura de esta, decidimos entrar, bien frescos. Nuestra visita fue efímera una vez que no encontramos más que tiendas de ropa, zapatos, cine, cafeterías y uno que otro restaurante bar que ni nos llamaron la atención ni podíamos pagar. Empezó así entonces una laaaarga caminata por la avenida en busca de un bar pero cuando veíamos uno a alguien no le parecía, veíamos otro y a otro alguien tampoco le parecía, así duramos poco más de la hora y nos empezábamos a impacientar, a enojarnos entre nosotros, a hacer mucha sed y estaba empezando a llover. Bien hartos hasta la puta madre quedamos en que ya el primer lugar que yo viera y que dijera: "a éste", entrábamos, pero como para hacernos enojar todavía más, el destino y el mapa nos mandaron tres o cuatro potenciales lugares dónde ir y que, o estaban en remodelación o simplemente no existían y la lluvia empezaba a arreciar. El Güero se metió a una farmacia a comprarse pasta de dientes y un cepillo por que la boca le apestaba a ano y mientras lo esperábamos lo vi a la distancia, era un barecito con una fachada muy mona y una fuente en su interior, nos acercamos más y apreciamos los refrigeradores abastecidos por completo de cerveza y muchas muchas mesas de billar y ya sin preguntarnos ni cuestionarnos, entramos.
Pedimos cervezas, las conocidas de siempre y una que otra desconocida o internacional para hacerle a la mamada, pedimos una baraja española y entre jugada y jugada y yo que ganaba y ganaba, pedimos la cuenta y la del estribo, el último transporte pasaba por ahí enfrente entre las doce y pasaditas y nosotros teníamos que estar en la UNAM a las nueve de la mañana del día que estaba por comenzar. So, para este punto ya habíamos vaciado un buen número de botellas, suficientes para que el mesero perdiera un poquito la cuenta y como no soy la persona más honrada de mi pueblo natal menos lo iba a ser de una ciudad 10 veces más grande y dónde no nos conoce nadie, así que pagamos lo acordado y salimos elegantemente del lugar. Ya en la acera camino a la parada metí la mano a mi bolsa de atrás del pantalón y sentí algo duro, me asusté, luego palpé que tenía forma cuadrada, entonces me desasusté y cuando saco el misterioso objeto encuentro que era la baraja que nos llevaron en el bar y que me ayudó a pagar la cuenta mocha, ¿cómo llegó ahí? se los juro que yo no fui; acto seguido volteo hacia la puerta del establecimiento y ahí estaban el mesero y el don de la barra, quizás mirando el paisaje de medianoche, quizás viéndonos y pensando "pequeños hijos de puta" regreso la mirada hacia mi crew y veo a Edzzzon correr, entonces corrí yo y al final ya corrimos todos y a buen momento por que el último metrobús se acercaba rápidamente. Subimos y sin preocupaciones en la cabeza llegamos a nuestro destino y tras caminar las cuadras que había entre parabús y edificio subimos al departamento para dar por culminado el día dos. Echamos una (o dos) cheves más y al avanzar la madrugada nos fuimos yendo de uno por uno hasta que sonó la alarma del día #3...
El metrobús de medianoche.

lunes, 6 de abril de 2020

La 5ta Escuela Nacional de Fundición de la UNAM 2019. Parte I

No están para saberlo, ni yo para contarlo, pero hubo un verano en el que seis apuestos estudiantes del programa de ingeniería en materiales con especialidad en procesos de fundición por parte del Instituto Tecnológico de Saltillo se enfrascaron en una aventura por la gran urbe famosa por meter tamales y chilaquiles a un bolillo, ¿y saben qué?, están buenísimos. ¿Y saben qué más?, están a punto de leer mi reseña (no autorizada) de esa experiencia religiosa que tuvo lugar una semana de entre el 17 y 22 de junio del año 2019 d.C. y que agradezco a *inserte la deidad de su preferencia* la oportunidad de haber estado ahí pero sobretodo de compartirla con esos valientes caballeros que hicieron de esos seis días el viaje académico más añorable dentro de mi corta pero sobretodo guapa existencia.

Ahora bien, ¿han escuchado el viejo dicho que proclama: "Un camino de mil millas comienza con un paso..."?; bueno, para lo que a nosotros concernió, todo comenzó con un correo electrónico de invitación por parte de la máxima casa de estudios para formar parte del selecto grupo de 40 estudiantes de universidades de todo el país del frijol charro que estarían de manera presencial dentro de las aulas de la facultad de ingeniería química-metalúrgica durante esa semana para atender al evento anual; después le siguió la confirmación de cada uno, el pago de la cuota del curso, los boletos de avión, el hospedaje, y finalmente el traslado hacia el aeropuerto y el check-in de cada uno dos horas antes de la hora del vuelo (9:00 a.m. y que por cierto, son 3 antes si es vuelo internacional) en la terminal A de aeropuerto internacional Mariano Escobedo.
Una vez cumpliendo con lo anterior, quedamos de vernos en la tarde-noche del día anterior (domingo 16)  para pasar la noche en casa de uno de nosotros y poder salir lo más temprano y con el menor contratiempo posible. Total, que unos taquitos de huevito con chorizo. café y sesenta y cinco minutos de camino después, desvelados, modorros, miedosos, ansiosos de veras y con ganas de comernos la CDMX a pedazos o en tortas, cuestión de perspectivas; nos encontrábamos esperando el vuelo 2129 de Interjet que nos llevaría a nuestro DFctuoso destino. Así, dos horas de espera y media de retraso después, su correspondiente depósito en el bañorte, chucherías del duty free y una hora y cachito de traslado aéreo después, nos encontrábamos dando vueltas por las pistas del aeropuerto internacional Benito Juárez  otra hora por que, pues estaba hasta su puta madre y no había lugar en dónde el avión pudiera dejarnos, así que mandaron unos camioncitos que fueron por nosotros y nos llevaron a la zona por donde dejan las maletas para de una vez y por todas, hacer nuestro triunfal ingreso a la Ciudad de México. Acto seguido buscamos nuestro equipaje y tomamos el transporte que habíamos contratado para que nos llevara a lo que sería nuestro hogar durante los siguientes seis días. Cabe destacar que por aparte, otros dos y no tan apuestos estudiantes del mismo programa, misma especialidad y mismo instituto iban a acompañarnos en la patoaventura citadina con la diferencia de que ellos viajarían y se hospedarían por aparte.
Fue así que el arribo a nuestro edificio se dio sin problemas más que el trafico y contaminación característicos de una ciudad de diez millones de habitantes; nuestro departamento, imponente en el último piso de un tradicional edificio citomexiquense sobre la avenida Nuevo León en la colonia Condesa, ¡aaah' por que si íbamos a vivir el sueño capitalino lo íbamos a hacer bien y lo íbamos a hacer con el mejor lujo que estudiantes universitarios provincianos promedio podían pagar(que ni estuvo caro la vdd); nos estaba esperando. Bajamos entonces de la suburban que nos había transportado desde el aeropuerto y esperamos a que la dueña del departamento bajara para mostrarnos el lugar, darnos las llaves, las indicaciones de seguridad y hospedaje y una muy cálida bienvenida que auguraba una tranquila y amistosa estadía en el lugar, o eso creíamos. Fue así que después de instalarnos, escoger pareja y camas, darnos un baño (por separado) y alistarnos; estábamos listos para la primer actividad concerniente a nuestro motivo del viaje: Conocer las instalaciones de la famosa ciudad universitaria y el respectivo tour a lo que sería nuestra segunda casa durante esa semana. Bajamos entonces por el ascensor y una vez subidos al uber que habíamos pedido era que nos encontrábamos camino a la cita con el destino que tres meses antes nos habíamos propuesto enfrentar. Ya estábamos ahí, on the road con las bolsas llenas de sueños e ilusiones, un hambre de su puta madre por que no habíamos comido nada, a 850 kilómetros de nuestras casas y sin la mínima idea de lo que estábamos a punto de vivir por los siguientes seis días.
Con ustedes los valientes héroes de esta historia: De izquerda a derecha Gordo, Güero Viesca, Paquito, su servidor, Edzzzon y Juan.

El camino hacia C.U. estuvo piloteado por un conductor local que en resumen, nos dijo que si entrabábamos a Tepito, a la delación Cuauhtémoc, a Coapa o a Iztapalapa y nos veían un paso dudoso en nuestro caminar íbamos a salir de ahí en pedacitos o empaquetados y enviados a destinatarios de algún mercado negro. Anyway, entre pláticas de ese tipo, de six flags y su ingreso que estudiantes universitarios provincianos no podían pagar :( , lugares de interés e "interés", rutas de regreso y aplicaciones de transporte, llegamos a nuestro destino: el edificio de rectoría de la UNAM, Ahí nos citaron para el recorrido, algo así como a mediodía, con el sol a plomo y sin la más remota idea de con quién nos veríamos. Entre dimes y diretes, mentadas de madre entre nosotros provocados por el hambre y el sol, propuestas para ver qué parte de Paquito nos comíamos primero en caso de una emergencia y las primeras fotos de nuestro naciente viaje; empezaron a llegar los demás estudiantes y despúes nuestros anfitriones y a la postre buenos amigos: el inge Leopoldo y el Inge Carlitos bb. 
Carlitos era aquel típico estudiante que por allá de su octavo semestre ya le había agarrado la onda al primero, de torpe caminar, barba de candado, trompa gruesa, altura chilangueña y un corazón tan grande como la misma ciudad universitaria. El inge leopoldo, de cuerpo más exquisito, mismas características de estatura pigmea y un sentido del humor bastante peculiar, hacía más amena las pláticas y evitaba a toda costa los silencios que pudieran empezarse a gestar. Ellos eran los encargados de darnos el recorrido y de todas las actividades en general durante el curso.

Pero bueno...al cabo de unos minutos se completó el grupo y nos empezaron a llevar por los jardines e instalaciones de universidad, ponernos un vídeo introductorio, historia de campus y bla bla bla, después nos dedicamos a apreciar los murales más importantes que ahí se exhibían ante los miles y miles de estudiantes que pasan a diario, muchos de ellos obras de los denominados tres grandes del muralismo mexicano: David Alfaro Siqueiros, Juan O'Gorman y Diego Rivera y para terminar, el mero mero, el mural de la biblioteca, la joya de la corona, cuatro mil metros cuadrados de belleza y arte, revestidos en su totalidad por piedras naturales, de 10 mil colores y resistentes a la intemperie según cuentan, de todos los estados del país; imposible no asombrarse, preguntarse cómo se llegó a la realización del mismo y sobretodo, enorgullecerse delo que las manos y el ingenio mexicano pueden llegar a construir, ¿pueden creer que el señor O'Gorman creador de dicho mural se suicidaría 3 veces por allá de 1982?, vaya tipo.

Selfie de carlitos con los seis burritos pardos de fondo a punto de pisar el histórico césped del estadio olímpico.

Carlitos y su adoración la Coca-ColaⓇ con los mismos seis magníficos pero bañados y peinados.



Terminamos en los dominios del anexo de la facultad de química edificios D y E a eso de las casi seis de la tarde y después de haber estado en un sin número de murales, escuelas, facultades, jardines dónde venden y consumen drogas, sitios dónde han matado estudiantes, el estadio olímpico, después de ver cómo se chingaban entre 3 vatos de ahí unas caguamas y después de chingarnos nosotros unos tacos de canasta de a tres varos; nos llevaron al edificio en unas camionetitas por que vaya que es una ciudad la ciudad universitaria y mostraron las aulas dónde las clases tomarían lugar a partir del día siguiente.

Una vez llevado a cabo este proceso, nos mandaron a chingar a nuestras madres. Así que ahí estábamos, seis estudiantes pueblerinos, provincianos, sudados, cansados, ojerosos, sin bañar, sin dormir, 5ger y con comida de dudosa procedencia (pero muy sabrosa) en las tripas sin saber cómo regresar a nuestro departamento fresón, alfa, cimientos de adamantium, madera del caballo de Troya en la duela, illuminati, reptiliano y verga con chanfle. Entonces llegaron a nuestros oídos una voz que afortunada o desafortunadamente traeremos siempre en la cabeza: "...¿y ustedes que transa, jóvenes?"... volteamos y ahí estaban, sonrientes y chaparros, brillaban (yo creo por el sudor que a todos nos había provocado la caminada) el inge Leopoldo y su fiel acompañante Carlitos <3, si les digo que a estos se les salía el corazón del pecho. Nos hicieron el favor y honor de acompañarnos hasta la parada del PumaBus ruta 10, nos bajaron en las cercanías de la escuela de trabajo social y nos subieron al metrobús de la línea 1 en dirección a IndiosVerdes, pero había que tener cuidado nos advirtieron, nuestra parada bien podía ser la de NuevoLeón o la de Chilpancingo o si no ya habría que empezar a caminar y alejarnos cada vez más. Y así, sin más, nos aventaron a nuestra sarapera suerte. Recargamos nuestra credencial de transporte urbano y nos dispusimos a subir al primer vagón en dónde pudiéramos caber. 

Gente, a esa hora créanme que todos salen, todos quieren llegar a sus casas y todos quieren subirse al chingado metrobús. Después de algunos pares de vagones llenos, por fin veíamos la oportunidad de subirnos a uno y romper las leyes de la física y que dos cuerpos ocuparan el lugar de uno (casi como el Ramos aquí en la capital coahuilense) y llegar a casa, ir por unas cervezas. Fue entonces, que le dije al Gordo, que en aquel entonces (orita pos también pero nuestros horarios laborales ya no lo permiten tanto) nos compraban en oferta de te llevas uno y ahí va el otro de regalo, pan y mantequilla, uña y mugre, Batman y Robin, el Chapo y Gullit Peña del León bicampeón, Fe y C en el acero, fama y escándalo; que en este vagón nos subíamos sí o sí. Llegó el vehículo, sóno el timbre y al abrirse sus puertas me quedé congelado en una escena dónde sólo puedo recordarme a mí a medio paso de haber entrado al vagón y al pie del Gordo que se iba alejando cada vez más por todo Insurgentes mientras iba atorado entre las dos puertas del transporte. Dios de mi vida, y eso que el primer día todavía no estaba ni cerca de acabar...

jueves, 2 de abril de 2020

Maneki-Neko


Si pudieras hablar, ¿cuántas cosas callarías?
no haces más que ver hacia donde mismo
pero no te culpo, otra cosa mejor no encontrarías
en un mundo de posibilidades, tus únicas son conmigo

El noc noc de tu patita retumba en mi cabeza
el que te quite la batería no es señal de que me estresa
por ahora llevas rato haciendo tu tarea
síguelos llamando, quizá algún día vengan

Cuando te hagan caso porfa no digas nada
que se quede entre tú y yo, evitemos marejada
bien sabes que no es para todos
estaremos de acuerdo en mejor hacernos sordos

Quédate mucho tiempo, oh gatito
no niegues que hemos hecho gran equipo
tú sigue moviendo la pata que eso se te da
yo en tanto le sigo con esto, ¿qué más da?

Les digo a todos que me quedo viendo el techo
pero la verdad es que en tu dorado es dónde me pierdo
y que se quede en leyenda lo de la buena suerte
que se encomienden a ella los que crean, aquí no es fuerte.

Chava

(Escrito un 26 de julio de 2019 antes de la clase de inglés, ese día llovió un chingo.)

miércoles, 1 de abril de 2020

One second a day, every fuckin'day...

Hace algunos años me comentaron sobre una aplicación que tenía una muy peculiar razón de ser y bastante retadora por cierto, un amigo lo hizo y quise hacer lo propio, bien original el vato...

No me considero dueño de una vida muy interesante que digamos, y la verdad ni de una persona que cumpla muchos propósitos ni cosas que requieran disciplina o perseverancia por que pues a la larga si me da hueva y no me convence pues no lo dejo de hacer pero le pierdo el interés y el resultado ya no es el que se esperaba al inicio; ya si de plano está culero en mi opinión pues ahí lo dejo. Como cuando las personas hacen sus propósitos de año nuevo y a las dos o tres semanas dejan de ir al gimnasio y se reconcilian con la gordura y la flojerita, por que para esos días hace mucho frío y ¿quién en su sano juicio preferiría ir a tomarse fotos en un espejo con ropa deportiva y todo sudado que quedarse acostaditos y tapaditos viendo los Simpson, o los deportes o Malcolm el de en Medio, o pornhub, o xnxx, o xhamster, o sislovesme, o cualquier cosa que les guste ver?. Además son días en los que los tamales y las levantadas y las roscas están a todo lo que dan y, fantasmas que me leen, la carne es débil. El Sr. Diablito se divierte bastante con todo eso y si es por el alcohol, pues mejor ni hablamos, recta final del gran maratón Guadalupe-Reyes; también Diosito, yo digo que a él le da más gracia todavía.
Bendita pornograDIGO QUÉ, dulce licor y gloriosa comida infladora de personas y que las aleja de sus propósitos anuales.
Pero me desvié un poquito, señores.

...Sea como sea, la primicia de la aplicación es sencilla: Grabas un video, le quitas un segundo de todo lo que grabaste y después juntas todos los segundos de cada día en un súper destilado de awsomeness que puede abarcar los segundos de una semana, un mes y en mi caso específico, un año,
Todo comenzó hace algunos ayeres, cuando el último tercio del año 2016 estaba a flor de piel y aunque a pesar de que hubo días en los que ya neta tenía que grabar lo que sea por que ya mero daban las doce (y ustedes lo van a ver) y que a veces sentía que grababa cosas bien pendejas (y que de eso está lleno el vídeo), finalmente, un 8 de septiembre del consecuente año 2017 y despúes de haber sido víctima de una aplicación para celular por fin lo había logrado.
¿Y que por qué lo publico hasta ahorita a casi cuatro (4) años de que inicié con ese pequeño proyecto?, bueno por que como ya lo expliqué anteriormente, me dejé llevar por comentarios externos sobre este tipo de actividades y por que hace rato, explorando mi nube de archivos me encontré con este tesoro. Ahora, siendo nowadays una persona medio adulta y algo madura, pues lo considero una joya que eleva mi palabra favorita "Nostalgia" bien arriba y me deja entrever que desde entonces estoy rodeado de gente que puedo llamar amigos y familia así como tener y ser lo que al momento de escribir esto. También me transporta a lo que fue un año bien importante, en  casi todos los aspectos, tanto buenos como malos, lleno de bienvenidas y despedidas, amarguras, dulzuras y sinfonías agridulces. Me caí y me levanté más veces de las que hubiera pensado y descubrí que el lugar en dónde estaba en ese entonces era el lugar perfecto para mí, empecé a convivir y a conocer mucho más a la gente con la que quería estar, hacer a un lado a los que no y me hizo enamorarme de una vez y por todas de la carrera que había decidido estudiar.
Fue un período de tiempo súuuuuper raro que se postulará como uno de los más feos y chingones al  mismo tiempo y de los que tendré recuerdos muy frescos antes de que mi rutina me mate de algo a los 33's o antes, para empezar todavía no pasaba una semana y ya había tomado una decisión difícil que pensé me tomaría mucho tiempo reponerme, pero no y henos aquí, all living and shit.
Viéndolo en retrospectiva puedo hacer con más calmita el recuento de los daños que me dejó esa época claroscura de mi muy corta e infame vida y que les quiero compartir.

  • Cosas que pasaron durante la filmación del videito ese:
-  El mundo lloraba la desintegración de la agrupación mexicana de rock PXNDX.  :(
- El licenciado Lord Don Enrique Peña Nieto Corazón de León gobernaba con mano firme a la nación.
- Hicimos perfecto el puente del Ing. Antuna. (aguantó como 12 kilos)
- Terminé con una novia.
- Aprendí lombricultura.
- Me rompí dos dedos de la mano.
- Aprendí a hacer mazapanes y luego fui a unos ranchitos a enseñarles para que los hicieran y vendieran, ahí nació la mundialmente famosa marca Mazapanda disponible en su tiendita de la esquina.
- Los Cubs de Chicago volvieron a ganar la serie mundial después de 108 años.
- División Minúscula tocó como para 500 personas en el estadio de béisbol de Ateneo Fuente.
- Hicimos una bobina de Tesla. (PERFECTA)
- Tuve otra novia.
- Empecé a tomar alcohol y más específicamente a probar cerveza.
- Tomamos whisky en la clase de química orgánica.
- Terminé flawless victory mi tercer semestre en el Tec, 7 papotas materias.
- Dejé de andar con la nueva novia.
- Hice mi triunfal regreso a la ciudad de San Juan De Los Lagos.
- El pendejo América quedó campeón en navidad.
- Empecé el cuarto semestre de la carrera.
- Me dieron un trofeito de mejor jugador de la canchita de UANE.
- Una lesión en la rodilla casi termina con mi prolífica carrera como futbolista
- Los todavía más pendejos Patriotas remontaron históricamente un marcador como de 30 puntos aunque con una trampota de la cual no puedo recuperarme hoy en día.
- Casi regreso con esa última novia.
- Regresé al glorioso Periquín.
- Le di 22 vueltas al sol.
- Me puse la pedota de mi vida ( hasta ahora) en una fiesta en la que terminé escapando ferozmente al día siguiente por que pensé que estaba secuestrado y me iba a morir. (post futuro).
- Vimos a The Killers, a The Offspring y a un chingo de bandas chidas en el Pal'Norte.
- Empecé la relación con mi actual novia.
- Sembramos el terror en Mazatlán.
- ¿Un hijo?
- El Canelo le partió la madre a Chavecito Jr. (Me gané como dos mil pesos)
-Dejé de una vez y por todas al Periquín.
- Los Warriors dominaban la NBA.
- Los Babasónicos tocaron en la plaza de armas.
- Fuimos a ver otras bandas bien chidas y al licenciado en derecho por el ITESM Don José Madero Vizcaíno en el Machaca Fest.
- Conseguí uno de los trabajos más lucrativos que he tenido.
- Me pegué la enchiladota de mi vida con alitas hells habanero en el McCarthys.
- Urbina se chingó la rodilla, otra vez.
- Cayeron las becas de manutención.
- Me gané un amigo con una verruga en la nariz y una familia carpintera que me enseñó el oficio.

Eso y un chingo de cosas más, cambios emocionales, cambios físicos, depresión de no saber qué carajos hacer de mi vida, cambio de parejas sentimentales, gastos, inversiones, diversiones y gastar y gastar y seguir gastando a lo pendejo. Pero ese fue sólo el comienzo para la vorágine de cosas que se venían y que hasta hoy día siguen forjando el camino en el que me encuentro. Adicionalmente le agradezco y le pido disculpas a todas las personas que voluntaria pero sobre todo involuntariamente fueron parte de esto, soportaron mi payasada y aparecen aquí, sin ellos sin duda hubiera estado más pinche de lo que ya es esta madre y por ello los menciono según su orden de aparición.

La gerencia le agradece profusamente su valiosa participación a los C. Paquito Urbina, Imelda Cárdenas, Tavo Juárez, Daniela García, Victoria Rangel, XuBryan, Viesca, Jonhy, el Negro Rosales, la Franca, Jessica Rodríguez, Saúl López, Wicho Luna, Saúl Luna, Priri López, Tetor Sifeuntes, Marianito Rangel, Dariush Ghassemi, Fofito Peralta, Susana Ocha, Alma Fernández, Teto Núñez, Sebas Núñez, Pacorro Flores, mis tías de la lotería, mi mamá, Sandra Gonzaga y sus amigos, la prima de Vicky, Javier Ibarra, la Maestra Yokasta, Quique Durán, el Nitai, el Richi, Jessica Vázquez, mi papá, el Gordo Montes, Juan Reyna, el Malo, los amigos de Marianito, Pepe Madero, la Maurilia, Caro Coronado, Gera Soto, la clase del maestro Barquín, el Parras, Víctor Marta y Mariano Escobedo. 

Es entonces, que sin más preámbulo les dejo el resultado, un dolor de huevos de 365 días seguidos, enjoy:
¿Volveré a hacer una cosa así en el futuro?, meh no lo sé, mucho pedo, demasiado egocentrismo. No obstante stay tunned, juntos lo averiguaremos.
Ah, y ahí perdonen que unas tomas se hayan distorsionado un poquito, fue el desmadre generado por querer intercalar entre android y iOS

Chava.