Como si no odiara ya los lunes con bastante vehemencia...
¿Estaba llorando? No. Yo nunca lloro, ¿recuerdan?
Estaba llorando..., msh, ¡que no!, No es cierto, lo que pasa es que se me metió un ADIÓS en ambos ojos, bien pesado y acongojante. (Estoy llorando justo ahora).
Yo no dejaba de ver mis vans, era como si de repente se hubieran convertido en la cosa más interesante del planeta.
Los minutos consecuentes parecieron horas, como si el mundo entero hubiera dejado de girar para acentuar la importancia del momento. Se fueron convirtiendo en milésimas de segundo ya casi al final conforme se iba poniendo el sol.
¿La voy a extrañar? No, ni un poquito.
¿Nada?, ¿absolutamente nada? No, porque siempre voy a estar cerca, de una u otra forma...meh~ la verdad es que la extraño desde el día de nuestro 3er aniversario, quizá un poquito antes.
Pero bueno, retomando, hasta ese día nunca en mi vida me había costado tanto trabajo levantar la mirada; era como si verla a los ojos hiciera que todo se volviera real, como si la fuerza de toda una vorágine de sentimientos y emociones añejas y futuras golpearan de una.
Obvio sí te voy a extrañar, mucho muchote, Memita. Siempre voy a estar pensando en ti y voy a recordarte como todo lo bonito que alguna vez tuvimos y vivimos, lo que pasamos y sobretodo lo que me diste y seré muy feliz por ello, te lo prometo. Odio las promesas pero ésta vez es diferente.
Lentamente, mis ojos empezaron a buscar los suyos, y cuando por fin se encontraron supe que todo había terminado.
¿Por siempre y para siempre?, es inútil y algo tonto pensarlo, nada es así. De igual manera, sólo espero que la próxima vez (si es que llega a haber otra), lo sea y nos cumplamos todo lo que alguna vez nos dijimos; pero el tiempo, que es la mejor medicina (o eso dicen), lo dirá. Por lo pronto sólo queda construir los techos más altos y las puertas mucho mucho más grandes.
Ella me abrazó y después de un beso que hubiera querido que durara tres eternidades, empezamos a caminar, alejándonos uno del otro. Sonreímos.
De momentos giraba su cabeza y levantaba su brazo, yo me quedé parado en la esquina de la avenida de los campanares y la carretera a Monterrey; me gusta pensar que inmortalizó el momento y se quedó con la imagen del hombre más patético del mundo, parado ahí, con cara de hasta luego y el corazón en otro lado.
Te llevas un poquito de mi alma, Napolitano sin fresa.
Fue el adiós más mentiroso que he dicho jamás.
...y salió de mi historia tan rápido como llegó; caminando hacía una puerta que la llevaría al resto de su vida, haciendo escala en varias sucursales del éxito.
Mi primer recuerdo de Pedro fue quizás de los primeros que tengo desde que hago uso de razón y conciencia. Unos 3 años tenía el mundo de haber visto por primera vez semejante belleza en mi existir cuando mi papá me llevó al ejido (ahora colonia) dónde viven mis abuelos y me lo presentó: "él es tu hermano, se llama Pedro" y Pedro (seis años mayor) inmediatamente sacó de abajo de la cama una caja de reja de las de madera donde llevan las frutas, llena de juguetes y se puso a jugar conmigo. Así, de la nada ya tenía un nuevo súper héroe y cada domingo que íbamos a visitar a mis abuelos me emocionaba doble por que aparte de ver a mis primos y acabar sucio hasta la madre, vería a Pedro y quién sabe ahora a qué íbamos a jugar o qué me enseñaría a hacer. Para ese entonces yo estaba muy pequeño como para entender que a veces tus hermanos pueden no ser necesariamente de tus mismos papá y mamá al igual que uno. Sea como sea, uno como criatura no tiene la culpa de eso y pues yo aprovechaba a mi medio hermano todo lo que podía.
A veces Pedro venía y se quedaba a dormir un día o dos a la casa y eso significaba que me iba a pasar los niveles del SuperMarioWorld que no podía pasar yo solito, también que no dormiría porque me iba a contar las historias de terror más espeluznantes que un niño de 5 años podía escuchar y que jugaríamos con carritos y figuras de acción la mañana siguiente; pero también significaba que mamá estaría un poco irritada porque un hermano que yo tenía pero que no era su hijo estaría en su casa, comería su comida y dejaría el cuarto de las visitas oliendo a pies. Pero eso a Pedro no parecía importarle, a mi papá menos y yo era muy feliz cuando eso sucedía.
Cuando tenía por ahí de 7 años, Pedro hizo que yo le rompiera la nariz a un niño que se pasó toda la tarde chingándome la madre y luego me hizo llevarlo hasta con su mamá para explicarle y pedirle perdón.
Cuando Pedro se graduó de la primaria yo estaba con él y sus amigos (que a la postre crecimos y se hicieron mis amigos también) antes de que salieran para sentarse a esperar que los llamaran en el auditorio de un edificio de la SNTE en el centro para su graduación, pero por alguna razón hubo un momento en el que me encontré solo peleando contra unas cortinas enormes color café y con mi navaja de Peter Pan cuando en eso llegó un güey enorme (de los graduados de 6° año) a decirme que era joto, que mi hermano era joto y mi papá era joto también y que Peter Pan, por si faltaba algo, era joto igualmente, en ese entonces ni puta idea del gay pride. Anyway...el grandulón me quitó mi juguete y se fue. Un mes o dos después que fui a visitar a mis abuelos, llegó Pedro con mi navaja y me dijo que le había partido la madre al otro wey y una de mis primas, que estaba con él en la secundaria, me lo confirmó. Yo estaba súper emocionado por ello y recuerdo haberles dado un abrazo a ambos en señal de "agradecimiento" por ello y después jugamos todos los primos a aventarnos de esas calabacitas redondas que crecen en los ranchos. También recuerdo haber ido a verlo jugar football americano, después de los partidos yo iba corriendo hacia él y él me llevaba por refresco y me regalaba el lonche que les daban al acabar el juego y luego yo corría en el campo junto a otros niños que también andaban ahí de gorrosos.
Mientras íbamos creciendo, nuestras vidas se fueron desarrollando de diferente manera, y era obvio, creo. Mientras yo iba al colegio en la primaria, él iba a la secundaría en el turno vespertino.
Una vez recuerdo haber visto por accidente en su boleta de calificaciones puros 5 en las casillas. Mi papá me llevó para irlo a recoger y supongo que algo así como hablar con algún maestro, papá se bajó del carro y al poco tiempo llegó Pedro con una patilla impresionantemente larga y la cabeza rapada jaja, mi papá después de un rato volvió con el gesto iracundo que lo caracteriza y con su navaja le rebanó la patilla de un corte; Pedro se quedó lo que quedó de la semana en la casa y jugamos mucho Mario Kart. Fuimos creciendo y noté que llevaba un ritmo de vida un poco más distinto para lo que yo podía entender, lo dejé de ver seguido y aumentó el número de veces que cuando lo veía, lo veía en otra realidad; no importa, yo lo seguía viendo con admiración y respeto y de mientras, cuando se daba la oportunidad, mi papá lo sermoneaba en frente mío.
Luego, años después fuimos toda la familia a nuestro tradicional viaje de semana santa, a Tampico esta vez y yo estaba muy emocionado de entre muchas cosas, por que Pedro iría con nosotros. Se volvió algo preocupante por que el primer día en la playa se puso tan hasta la madre de cerveza que mi papá tuvo que darle unas cachetadas para reanimarlo y poderlo sacar del taxi de regreso al hotel; ya no estaba tan chido que de lo poco que lo veía, lo veía en facultades como esa. La lista sigue, pero llegó un momento de positivismo cuando retomó sus estudios de la prepa al mismo tiempo que yo cursaba la secundaria, él la hacía en el ejido de Derramadero y yo en la Viesca en el centro y cuando salía se venía a Saltillo y trabajaba en el turno de la tarde en el laboratorio de fotografía que atendían mis padres; fueron quizás los meses más lúcidos que le recuerdo. Ahora jugábamos en el xbox en los ratos libres, jugábamos también a ver quién acababa más rápido el juego de solitario de las computadoras, nos aprendíamos la tabla periódica y escuchábamos canciones de Arjona en la grabadora del local. Me echó mucha carrilla cuando me suspendieron por haberme peleado en la escuela y mucho más cuando supo que me gustaba PXNDX. Yo le echaba carrila por que ya estaba "grande" y no se le veía novia por ahí pero sí pelos en la mano. También me daba una leve introducción a lo que era la pandilla de la cual formaba parte y que tenía que ver con la mítica isla Aztlán de dónde venían los aztecas al mismo tiempo que yo le introducía al mágico mundo del Age of Empires II. Luego, la cereza del pastel de las carrillas ocurrió cuando se enteraron que yo le gustaba a la chica del expendio que estaba al otro lado del local y no dejaron de burlarse hasta que la chica se casó tiempo después. Durante ese periodo de tiempo me enteré que una de mis amigas que entrenaba Tae-Kwon-Do conmigo y que me gustaba mucho compartía salón de clases con Pedro en la prepa y que se volvieron mejores amigos o algo así y ahí escuché por primera vez y gracias a ella la palabra "qué pequeño es el mundo" cuando supo que éramos hermanos Pedro y Yo.
Ésos, lamentablemente, además de ser los momentos que más buenos recuerdos me traen, vienen acompañados de una profunda tristeza y decepción que hasta el día de hoy me tienen con el pensamiento recurrente en la cabeza de que qué pedo.
Cuando yo cursaba el segundo año de secundaria era el lejano año 2009 de nuestro Señor y en febrero, en un domingo como cualquier otro, me encontraba yo jugando con el equipo de fútbol de aquel ejido (ahora colonia) en la liga de fútbol amateur de la ciudad. Consuetudinariamente, Pedro estaba ahí viéndonos jugar y después de ese partido, la plática desembocó hacia el súper tazón de ese año en que los Acereros de Pittsburgh se verían de frente a los Cardenales de Arizona; entre dimes y diretes, Pedro decía que la defensa de los Steelers no tendría argumentos para detener al receptor sensación de Arizona en ese entonces: Larry Fitzgerald, el Negro y yo, por nuestra parte, le decíamos que ni de pedo eso iba a poder doblegar a la famosa cortina de acero, liderada todavía por Troy Polamalu; y así discutimos un buen rato hasta que la platica quedó en que a partir de la siguiente semana, Pedro iba a empezar a entrenar fútbol americano con los buitres de la UAAAN para lo que yo sólo podía pensar "no mames, qué chingón". Ese día más tarde, afuera de su casa le dije que me la pelaba por que me había chingado el solitario en 30 segundos. No me creyó y como yo ya lo sospechaba le tomé una captura a la computadora y guardé la imagen, entre semana ahí en el trabajo de mamá se lo mostraría y demostraría mi indudable superioridad...Pero por cosas que pasan en esta vida, ese día nunca llegó.
Aquel jueves y como cualquier otro, yo iba con normalidad a la escuela, llegaba a mi casa, comía y me dormía como de costumbre para luego llevar a mi hermano menor a sus prácticas de béisbol de la liga infantil local. Ya que no fue un jueves como cualquier otro, en el parque recibí una inusual llamada de mi mamá diciéndome con con una voz más alterada de lo normal, que saliendo de las prácticas en vez de irnos a la casa nos fuéramos con unos tíos y que ahí pasaríamos esa noche. Después de preguntar "por qué" y después de recibir el clásico "por que soy tu madre y te estoy diciendo y te callas" sólo nos quedó caminar algunas cuadras para poder llegar a dónde nos mandaron. Ya ahí y después de bañarme y cenar, escuché que mamá habló para cerciorarse que ya estuviéramos ahí y para decirle a mi tío algo a lo que luego deducí como "que no se entere Chava".
Recuerdo que al cabo de unos minutos, mi tía se me acercó y me preguntó si sabía lo que estaba pasando, yo conteste que no por que honestamente no sabía que pinches pedo y luego me empezó a decir cosas como "la muerte es parte de la vida" o "Dios sabe lo que hace", cosas así pero que sinceramente yo no entendía un carajo para qué me las decía.
La mañana siguiente cuando estaba por despertarme para irme a la escuela, mamá entró en la habitación y entre sollozos y una voz muy cortada me dijo que Pedro había muerto. Imposible olvidar cómo me levanté emperradísimo e incrédulo a dar vueltas por toda la casa, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué chingados estaba pasando eso?... un día muy muy largo estaba por comenzar y el primer paso era afrontar la realidad. Cuando íbamos camino a dónde estaban velando a mi hermano pude sentir como una parte de mi y de lo que era cuando niño se convertía en una versión más madura para tomar el lugar del hermano e hijo mayor de mi papá.
El servicio funerario lo tomé con esa madurez, me sacó de onda cómo todos los amigos de la infancia, los primos de la edad y la familia no dejaban de llorar y expresar lamentos. Yo sólo pensaba en cómo la persona sobre la cual había ideado un tipo de vida adulta se había ido, ahora era solo yo. Le lloré hasta que ya iba de saliendo del panteón, a él no le hubiera gustado verme llorar por algo tan común como la muerte.
Hasta el día hoy han sido muy pocos los días en el que no piense en mi hermano. Han pasado tantas cosas sobre las cuales quisiera escuchar algún consejo, pero la opinión de un muerto no sirve de mucho ¿verdad?, simplemente cierro los ojos e imagino lo que habría hecho Pedro en mi lugar...Algún día nos vamos a encontrar los tres y discutiremos sobre eso hasta terminarlo en alguna partida de baraja o de dominó... Pero pues nada, simplemente quería decir algo sobre alguien sobre quién había moldeado cierto tipo de modelo de vida y sobre cierta toma de decisiones que me han llevado hasta donde ahorita.
Quizá desde el principio estuvo mal por que cuando te conocí yo estaba escribiendo historia con alguien más. Quizá no debí enfocarme tanto en preparar el terreno para que "lo nuestro" prosperara por que cuando al final el camino quedó libre para ambos, nos ayudamos el uno al otro para lograr otras conquistas. Quizá tampoco debimos mezclar el ron con el tequila y las cervezas en aquel cumpleaños de Vicky y quizá tampoco debiste haberme ayudado a preparar mi exposición del modelo atómico para la clase de electricidad.
No obstante, nada de eso importa por que haiga sido como haiga sido fueron los mejores años de mi vida, el fuego de mi juventud (si es que todavía quedaba algo) y hasta ese entonces, había conocido a mi arquetipo de mujer ideal; así que esos quizases, siento, se dieron en el momento adecuado y nunca me voy a arrepentir a pesar de que hicimos un poquito miserables los momentos de algunas personas que sin deberla ni temerla se encontraron en las vías de estos dos trenes que en algún punto del camino adelante se terminarían por descarrilar.
Recuerdo con mucha ternura tu excusa de ir a hacer válido el seguro de tu celular, o la extraña casualidad de terminar juntitos en las jugadas de billar y sobre todo las excusas de ir a por panecito dulce y terminar platicando por horas en la placita del compositor. Todo fue cimentando el vínculo afectivo más imponente que haya trabajado y que no quería terminar de construir por que mi estúpida cabezota no dejaba de pensar (y nunca dejó de hacerlo) en cómo iba a doler al final y qué tan grande iba a ser el hueco cuando la demolición ocurriese, así que empezó a hacerse muy presente el miedo de querer mucho y confiar mucho por la muy latente posibilidad de que lo arruinara tal como lo había hecho antes, tal como terminé por hacerlo durante y después y con ello echara a perder muchas cosas en el trayecto de esos trenes. Sin embargo, fui aprendiendo poquito a poquito a apostarle a perder, por que eso significa querer bonito a alguien y que chingue a su madre lo que pase después. A mis amigos siempre les aconsejé ir y darse en la madre por culpa del amor y yo que lo decía con bastante seguridad no estaba dispuesto a hacerlo por ese pendejo miedo.
Y pendejo yo y mil veces pendejo y pendejo por todas las veces que le jugué al muerto por dentro, al melancólico y al miserable por que al final terminó por matarme de verdad (pero figurativamente por que si no ¿Cómo estaría escribiendo esto? pendejos ustedes también) cuando la verdad es que lo tenía todo, recibía mucho amor, cariños y miles de detalles súper lindos e inteligentes que me ponían todavía más en desventaja frente al temor de dejarme caer sin rodilleras en tus brazos; y repito, pendejo, pendejo y rependejo por que cuando empecé a darme cuenta que se fueron haciendo menos, era cuando más los empecé a valorar y a extrañar.
Pero bueno, eso es sólo una pequeña catarsis de entre otras muchas cosas que tengo sofocándome el pensamiento y que si no las saco y aunadas con las tareas y los exámenes de la maestría van a lograr que mi cabeza explote pero, por enésima vez, en formas no sexuales.
...Nos subimos entonces al vagón siguiente que para colmo, a nuestra parada venía vacío. La experiencia que según yo tenía de haber ido el año anterior se vio nula. Lo único en lo que podía pensar era en mi compita, si su pie seguía pegado a su cuerpo, si sabía para dónde darle y dónde bajarse, si lo habían mandado a uno de esos barrios que nos dijeron y lo venderían por kilo (g g, qué ironía) o si no me lo estaban bolseando, teníamos 18 paradas enfrente para pensar cualquier cantidad de cosas y esperar que saliera todo bien al final.
Empezó nuestro trayecto por la ruta entonces, cada paraba que pasaba se subía el doble de gente que en la anterior, empezamos a identificar desodorantes, ausencia de estos, cremas corporales, lo que había comido la persona, de que sabor eran los chicles y luego, la especialidad de la casa: el arrimón de chilaquil. Y digo para los demás por que yo tenía a uno de mis amiguitos atrás y entre compas no hay pedo, a los lados a otros dos de ellos y enfrente tenía un tubo anexo a una de las puertas de la unidad, misma que tratamos no alejarnos mucho de ella pero la corriente era cada vez más intensa hacía adentro y hacia la mitad del metrobús. La gente no paraba de subir y entre gritos de "...Pinche chundo...", "...báñate, valedor..." yo sólo deseaba que el Gordito estuviera bien y que esa mala pasada producto de mi genial idea del "que dice mi mamá que siempre no nos subamos a este" terminara pronto. A mitad del camino el calor ya estaba pasando factura también, sudábamos como cerdos, volteaba a ver a Paquito que nunca se subió a un transporte público en su Lasallista perra vida y tenía esa cara que tienen las personas que ya lo han perdido todo: dignidad, ganas de vivir, pantalones limpios, esperanza y fe y hasta amigos en el transporte público; y cualquier cosa que les pase ojalá y sea la muerte. Volteaba a ver al Güero y la misma jeta en su caucásico y deslavado rostro, como si un camello lo hubiera escupido a medio digerir, sudoso y adormecido. Juan y Edzzzon, por su parte, medio derrotados, pero medio frescos por que algo de callo en situaciones de ese tipo pero a escala provincia ya hemos experimentado. Acercándose cada vez más nuestra parada decidimos bajarnos dos antes, y con "decidimos" me refiero a que antes de que se cerrara la puerta y aprovechando el paro de un vago que estaba poniendo su humanidad para mantener la puerta abierta, les dije: "ya, aquí mero" y saltamos hacia la calle, nos ubicamos lo mejor que pudimos y empezamos a buscar al Gordo por las siguientes tres paradas en dirección a la que deberíamos haber arribado si no hubiera aventado a su suerte a mi camarada sin llaves y sin batería en el celular.
Después de andar con nuestros celulares tipo "han visto a este muchacho" entre la gente y después de dimitir por que nos veían como los bichos raros y norteños que éramos, emprendimos la huida sin éxito hacia el edificio donde nos quedaríamos. Yo no dejaba de pensar en qué le iba a decir a la mamá de este cabrón, en si hablarle a la policía, en su pie atorado por la puerta de metrobús, o en si dejarlo ya por la paz por que de seguro la CDMX se lo comió. Nuestra última esperanza era que estuviera en el lobby del edificio, claro que pensamos de que "ps el Gordo no es pendejo, hubiera peguntado o agarrado un taxi..." pero el que no estuviera ahí en la entrada no era nada alentador, no queríamos ni subir, yo ya tenia la excusa perfecta: el Gordo se había sacrificado valientemente ofreciendo su traserito como tributo a los dioses del transporte público para que no pasáramos por eso de nuevo y su madre lo entendería perfectamente. Ya con el celular en la mano, alguien le pregunto a un señor que iba saliendo del mismo edificio si no había visto a un wey de como 1.75 de estatura, complexión característica del Gordo, morenatzo, pelatzo, playera verde, etc; el don dijo un crudo "NO" mientras daba media vueltay se iba y terminaba por derrumbar el último ápice de esperanza que había en nosotros, marqué el teléfono para dar las buenas nuevas hasta Saltillo, el señor se voltea y con la cara que hacen los perritos de lado dice: "ah, uno flaquito, lo dejé entrar, subió por las escaleras"; a huevo que era el pinche Gordo, subí corriendo y ahí estaba el desgraciado, sentado en el último escalón de nuestro piso, con una sonrisa de travesura por que sabía que bien pudo habernos esperado afuera o en la planta baja y evitar el pinche susto, los demás llegaron por el ascensor y entre risas, palabrotas y mucha pero mucha tranquilidad, entramos al departamento.
Esa noche bajamos al seven a comprar cerveza estúpidamente barata y después a comprar comida estúpidamente barata y estúpidamente rica en un puestito de quesadillas que estaba afuerita de un oxxo y que está cruzando la calle hacia enfrente, lo atendía una señora bastante amable que de inmediato reconoció nuestro acento tipo de que nos gustaban las tortillas de harina, las quesadillas con queso y casarnos con nuestras primas e inmediatamente nos dijo que tuviéramos cuidado, que las calles, que la gente, que la inseguridad, que la noche, etc; cosas así y lo cual se le agradece, pero nuestro cromosoma "Y" (por que evidentemente nuestras hormonas son el piloto de este vehículo llamado "masculinidad" y el otro este hmmm "malas decisiones") le prestó más atención al hecho de que antes de entrar a turno, señoritas y damas de compañía iban ahí mismo a darse sus suculentas quesadillas antes de poner a trabajar la suya, pero bueno, sea como sea, la señora también nos recomendó unas buenas guajolotas y tortas de chilaquiles para la hora del desayuno y hasta nos cobró de menos, le dimos las gracias y regresamos para ver el partido Japón-Chile de la copa américa que se celebraba ese año y a la luz de nuestra bonita terraza y entre cervezas y música despedimos nuestra primera noche de nuestro turbulento primer día en la hermosa ciudad de México. Y no; las quesadillas no llevaban queso.
ADVERTENCIA: Imágenes sin censura de nuestros aposentos.
El día siguiente (martes 18) sería nuestro primer día de curso, así que nos levantamos temprano, los que lo hicieron primero fueron a por las tortas de tamal, nos dimos un café y una vez bañados y peinados y cambiados y almorzados nos dirigimos a la calle para ir hacia la parada y cumplir con el pactado round #2 del "Metrobús vs Nosotros La Revancha", todos juntos y agarraditos de las manos ahora sí.
Era una mañana fresca, unos 17°C yo creo, al salir lo primero que uno veía era que había gente corriendo en bicicleta, andando en scooter, paseando a sus perritos en las vías destinadas a ello, todo normal hasta que se nos quedaron viendo, viendo medio feo, otra vez. Y no los culpo, los que no han tenido la dicha (o desdicha) de conocer a Paquito también harían esas caras y hasta unas de más asco. Pero no era por eso, resulta que una vez observando lo que tenían en común esas personas era que todas traían chaquetas y algunos hasta bufanda y gorro y pues Paquito, en playera de manga corta. Nos costó un poquito asimilarlo por que, pues de dónde somos el frío de chamara yo creo es para <10°C y entre más cercano a los veinte celsius menos ropa. Meh, sin tomarle tanta atención a ello recargamos las tarjetas de nuevo y pa´rriba al metrobús que se llenó considerablemente pero nada que no pudieramos manejar. El arribo a C.U. se dió sin complicaciones y llegando a los edificios de la facultad de química metalúrgica realizamos el registro para las actividades de los consecuentes cuatro días.
Histórico momento del registro de los primeros burritos pardos en ir a la UNAM y al fondo el sacrilegio de playera para los chilangos que portaba Paquito ese día.
Todo comenzó con una pequeña ceremonia de inauguración en el auditorio con las personas encargadas del evento, autoridades y catedráticos, nos dieron la bienvenida, indicaciones en caso de emergencia, café con galletas y una vez atendido todo eso, a lo que nos trujía.
La escuela se dividía en dos grupos, fundiciones de hierro y fundiciones de aluminio, mientras que el Güero, El Gordo y yo formábamos parte de la primer facción, Paquito, Juan y Edzzzon lo hacían para la segunda. Aquí es dónde toman lugar en nuestra historia Raúl y Gera, los dos estudiantes restantes de nuestra misma institución y que hacían el viaje por aparte; a ellos se les unía otro personaje importante en nuestra aventura: Wisam Mucharrafie; y que los tres formaban parte del segundo pelotón.
Este cabrón originario del Estado de México y de ascendencia libanesa era un pan de dulce, el wey no tenía el acento característico de por aquellos lares sino que los chilangos hablaban cómo él. Raúl y Gera lo afanaron y estuvo con nosotros lo que duró el curso, ahora la CDMX temblaba una vez que teníamos a uno de los suyos en nuestras filas y que ya nada nos podía detener.
Cada quién a sus salones y las clases se dieron por comenzadas oficialmente, entre actividades para acatar el plan de trabajo y dinámicas para conocernos entre todos los del grupo nos dió el mediodía, nos veríamos todos de nuevo en pausas que eran a las once para un ligero break a la una para ir a comer, despúes de regresar otro break a las cuatro y para finamente salir a las seis de la tarde. Las comidas serían auspiciadas por la misma universidad en una de las fonditas aledañas a la estación del metro Universidad y los break's constarían de café y galletas en la mañana y por las tardes refresco y fritangas varias. La fondita era un lugar hmmm pues bastante acogedor pero bastante pequeño, nos sentábamos en 2 mesas y bien a huevo cabíamos los veinte en cada una, en ese primer día al ritmo de los tres tiempos de la comida nos poníamos de acuerdo para idear el plan perfecto para cuándo saliéramos de la escuela, propusimos cosas y nos dedicamos a buscar lugares en los mapas para ver las opciones latentes pero al final optamos por bajarnos a eso de la mitad de nuestra ruta del metrobús y buscarle a pie.
Fondita dónde nos daban nuestros sagrados alimentos, en la esquina inferior derecha, el buen Wisam.
Y así, después de sufrir cabeceos intensos en el aula, escuchar al catedrático decir la palabra "homologar" como 476 veces y tratar de no caer en un sueño profundo inhalando gel antibacterial, nos dieron las gloriosas seis. Emprendimos la huída rápidamente para aprovechar al máximo el tiempo que teníamos y sin hacerla mucho de pedo ya estábamos en ruta por Insurgentes Sur, otra vez. Nos bajamos cerca de la torre Macanar y al quedar atónitos con la altura de esta, decidimos entrar, bien frescos. Nuestra visita fue efímera una vez que no encontramos más que tiendas de ropa, zapatos, cine, cafeterías y uno que otro restaurante bar que ni nos llamaron la atención ni podíamos pagar. Empezó así entonces una laaaarga caminata por la avenida en busca de un bar pero cuando veíamos uno a alguien no le parecía, veíamos otro y a otro alguien tampoco le parecía, así duramos poco más de la hora y nos empezábamos a impacientar, a enojarnos entre nosotros, a hacer mucha sed y estaba empezando a llover. Bien hartos hasta la puta madre quedamos en que ya el primer lugar que yo viera y que dijera: "a éste", entrábamos, pero como para hacernos enojar todavía más, el destino y el mapa nos mandaron tres o cuatro potenciales lugares dónde ir y que, o estaban en remodelación o simplemente no existían y la lluvia empezaba a arreciar. El Güero se metió a una farmacia a comprarse pasta de dientes y un cepillo por que la boca le apestaba a ano y mientras lo esperábamos lo vi a la distancia, era un barecito con una fachada muy mona y una fuente en su interior, nos acercamos más y apreciamos los refrigeradores abastecidos por completo de cerveza y muchas muchas mesas de billar y ya sin preguntarnos ni cuestionarnos, entramos.
Pedimos cervezas, las conocidas de siempre y una que otra desconocida o internacional para hacerle a la mamada, pedimos una baraja española y entre jugada y jugada y yo que ganaba y ganaba, pedimos la cuenta y la del estribo, el último transporte pasaba por ahí enfrente entre las doce y pasaditas y nosotros teníamos que estar en la UNAM a las nueve de la mañana del día que estaba por comenzar. So, para este punto ya habíamos vaciado un buen número de botellas, suficientes para que el mesero perdiera un poquito la cuenta y como no soy la persona más honrada de mi pueblo natal menos lo iba a ser de una ciudad 10 veces más grande y dónde no nos conoce nadie, así que pagamos lo acordado y salimos elegantemente del lugar. Ya en la acera camino a la parada metí la mano a mi bolsa de atrás del pantalón y sentí algo duro, me asusté, luego palpé que tenía forma cuadrada, entonces me desasusté y cuando saco el misterioso objeto encuentro que era la baraja que nos llevaron en el bar y que me ayudó a pagar la cuenta mocha, ¿cómo llegó ahí? se los juro que yo no fui; acto seguido volteo hacia la puerta del establecimiento y ahí estaban el mesero y el don de la barra, quizás mirando el paisaje de medianoche, quizás viéndonos y pensando "pequeños hijos de puta" regreso la mirada hacia mi crew y veo a Edzzzon correr, entonces corrí yo y al final ya corrimos todos y a buen momento por que el último metrobús se acercaba rápidamente. Subimos y sin preocupaciones en la cabeza llegamos a nuestro destino y tras caminar las cuadras que había entre parabús y edificio subimos al departamento para dar por culminado el día dos. Echamos una (o dos) cheves más y al avanzar la madrugada nos fuimos yendo de uno por uno hasta que sonó la alarma del día #3...
No están para saberlo, ni yo para contarlo, pero hubo un verano en el que seis apuestos estudiantes del programa de ingeniería en materiales con especialidad en procesos de fundición por parte del Instituto Tecnológico de Saltillo se enfrascaron en una aventura por la gran urbe famosa por meter tamales y chilaquiles a un bolillo, ¿y saben qué?, están buenísimos. ¿Y saben qué más?, están a punto de leer mi reseña (no autorizada) de esa experiencia religiosa que tuvo lugar una semana de entre el 17 y 22 de junio del año 2019 d.C. y que agradezco a *inserte la deidad de su preferencia* la oportunidad de haber estado ahí pero sobretodo de compartirla con esos valientes caballeros que hicieron de esos seis días el viaje académico más añorable dentro de mi corta pero sobretodo guapa existencia.
Ahora bien, ¿han escuchado el viejo dicho que proclama: "Un camino de mil millas comienza con un paso..."?; bueno, para lo que a nosotros concernió, todo comenzó con un correo electrónico de invitación por parte de la máxima casa de estudios para formar parte del selecto grupo de 40 estudiantes de universidades de todo el país del frijol charro que estarían de manera presencial dentro de las aulas de la facultad de ingeniería química-metalúrgica durante esa semana para atender al evento anual; después le siguió la confirmación de cada uno, el pago de la cuota del curso, los boletos de avión, el hospedaje, y finalmente el traslado hacia el aeropuerto y el check-in de cada uno dos horas antes de la hora del vuelo (9:00 a.m. y que por cierto, son 3 antes si es vuelo internacional) en la terminal A de aeropuerto internacional Mariano Escobedo.
Una vez cumpliendo con lo anterior, quedamos de vernos en la tarde-noche del día anterior (domingo 16) para pasar la noche en casa de uno de nosotros y poder salir lo más temprano y con el menor contratiempo posible. Total, que unos taquitos de huevito con chorizo. café y sesenta y cinco minutos de camino después, desvelados, modorros, miedosos, ansiosos de veras y con ganas de comernos la CDMX a pedazos o en tortas, cuestión de perspectivas; nos encontrábamos esperando el vuelo 2129 de InterjetⓇ que nos llevaría a nuestro DFctuoso destino. Así, dos horas de espera y media de retraso después, su correspondiente depósito en el bañorte, chucherías del duty free y una hora y cachito de traslado aéreo después, nos encontrábamos dando vueltas por las pistas del aeropuerto internacional Benito Juárez otra hora por que, pues estaba hasta su puta madre y no había lugar en dónde el avión pudiera dejarnos, así que mandaron unos camioncitos que fueron por nosotros y nos llevaron a la zona por donde dejan las maletas para de una vez y por todas, hacer nuestro triunfal ingreso a la Ciudad de México. Acto seguido buscamos nuestro equipaje y tomamos el transporte que habíamos contratado para que nos llevara a lo que sería nuestro hogar durante los siguientes seis días. Cabe destacar que por aparte, otros dos y no tan apuestos estudiantes del mismo programa, misma especialidad y mismo instituto iban a acompañarnos en la patoaventura citadina con la diferencia de que ellos viajarían y se hospedarían por aparte.
Fue así que el arribo a nuestro edificio se dio sin problemas más que el trafico y contaminación característicos de una ciudad de diez millones de habitantes; nuestro departamento, imponente en el último piso de un tradicional edificio citomexiquense sobre la avenida Nuevo León en la colonia Condesa, ¡aaah' por que si íbamos a vivir el sueño capitalino lo íbamos a hacer bien y lo íbamos a hacer con el mejor lujo que estudiantes universitarios provincianos promedio podían pagar(que ni estuvo caro la vdd); nos estaba esperando. Bajamos entonces de la suburban que nos había transportado desde el aeropuerto y esperamos a que la dueña del departamento bajara para mostrarnos el lugar, darnos las llaves, las indicaciones de seguridad y hospedaje y una muy cálida bienvenida que auguraba una tranquila y amistosa estadía en el lugar, o eso creíamos. Fue así que después de instalarnos, escoger pareja y camas, darnos un baño (por separado) y alistarnos; estábamos listos para la primer actividad concerniente a nuestro motivo del viaje: Conocer las instalaciones de la famosa ciudad universitaria y el respectivo tour a lo que sería nuestra segunda casa durante esa semana. Bajamos entonces por el ascensor y una vez subidos al uber que habíamos pedido era que nos encontrábamos camino a la cita con el destino que tres meses antes nos habíamos propuesto enfrentar. Ya estábamos ahí, on the road con las bolsas llenas de sueños e ilusiones, un hambre de su puta madre por que no habíamos comido nada, a 850 kilómetros de nuestras casas y sin la mínima idea de lo que estábamos a punto de vivir por los siguientes seis días.
Con ustedes los valientes héroes de esta historia: De izquerda a derecha Gordo, Güero Viesca, Paquito, su servidor, Edzzzon y Juan.
El camino hacia C.U. estuvo piloteado por un conductor local que en resumen, nos dijo que si entrabábamos a Tepito, a la delación Cuauhtémoc, a Coapa o a Iztapalapa y nos veían un paso dudoso en nuestro caminar íbamos a salir de ahí en pedacitos o empaquetados y enviados a destinatarios de algún mercado negro. Anyway, entre pláticas de ese tipo, de six flags y su ingreso que estudiantes universitarios provincianos no podían pagar :( , lugares de interés e "interés", rutas de regreso y aplicaciones de transporte, llegamos a nuestro destino: el edificio de rectoría de la UNAM, Ahí nos citaron para el recorrido, algo así como a mediodía, con el sol a plomo y sin la más remota idea de con quién nos veríamos. Entre dimes y diretes, mentadas de madre entre nosotros provocados por el hambre y el sol, propuestas para ver qué parte de Paquito nos comíamos primero en caso de una emergencia y las primeras fotos de nuestro naciente viaje; empezaron a llegar los demás estudiantes y despúes nuestros anfitriones y a la postre buenos amigos: el inge Leopoldo y el Inge Carlitos bb.
Carlitos era aquel típico estudiante que por allá de su octavo semestre ya le había agarrado la onda al primero, de torpe caminar, barba de candado, trompa gruesa, altura chilangueña y un corazón tan grande como la misma ciudad universitaria. El inge leopoldo, de cuerpo más exquisito, mismas características de estatura pigmea y un sentido del humor bastante peculiar, hacía más amena las pláticas y evitaba a toda costa los silencios que pudieran empezarse a gestar. Ellos eran los encargados de darnos el recorrido y de todas las actividades en general durante el curso.
Pero bueno...al cabo de unos minutos se completó el grupo y nos empezaron a llevar por los jardines e instalaciones de universidad, ponernos un vídeo introductorio, historia de campus y bla bla bla, después nos dedicamos a apreciar los murales más importantes que ahí se exhibían ante los miles y miles de estudiantes que pasan a diario, muchos de ellos obras de los denominados tres grandes del muralismo mexicano: David Alfaro Siqueiros, Juan O'Gorman y Diego Rivera y para terminar, el mero mero, el mural de la biblioteca, la joya de la corona, cuatro mil metros cuadrados de belleza y arte, revestidos en su totalidad por piedras naturales, de 10 mil colores y resistentes a la intemperie según cuentan, de todos los estados del país; imposible no asombrarse, preguntarse cómo se llegó a la realización del mismo y sobretodo, enorgullecerse delo que las manos y el ingenio mexicano pueden llegar a construir, ¿pueden creer que el señor O'Gorman creador de dicho mural se suicidaría 3 veces por allá de 1982?, vaya tipo.
Selfie de carlitos con los seis burritos pardos de fondo a punto de pisar el histórico césped del estadio olímpico.
Carlitos y su adoración la Coca-ColaⓇ con los mismos seis magníficos pero bañados y peinados.
Terminamos en los dominios del anexo de la facultad de química edificios D y E a eso de las casi seis de la tarde y después de haber estado en un sin número de murales, escuelas, facultades, jardines dónde venden y consumen drogas, sitios dónde han matado estudiantes, el estadio olímpico, después de ver cómo se chingaban entre 3 vatos de ahí unas caguamas y después de chingarnos nosotros unos tacos de canasta de a tres varos; nos llevaron al edificio en unas camionetitas por que vaya que es una ciudad la ciudad universitaria y mostraron las aulas dónde las clases tomarían lugar a partir del día siguiente.
Una vez llevado a cabo este proceso, nos mandaron a chingar a nuestras madres. Así que ahí estábamos, seis estudiantes pueblerinos, provincianos, sudados, cansados, ojerosos, sin bañar, sin dormir, 5ger y con comida de dudosa procedencia (pero muy sabrosa) en las tripas sin saber cómo regresar a nuestro departamento fresón, alfa, cimientos de adamantium, madera del caballo de Troya en la duela, illuminati, reptiliano y verga con chanfle. Entonces llegaron a nuestros oídos una voz que afortunada o desafortunadamente traeremos siempre en la cabeza: "...¿y ustedes que transa, jóvenes?"... volteamos y ahí estaban, sonrientes y chaparros, brillaban (yo creo por el sudor que a todos nos había provocado la caminada) el inge Leopoldo y su fiel acompañante Carlitos <3, si les digo que a estos se les salía el corazón del pecho. Nos hicieron el favor y honor de acompañarnos hasta la parada del PumaBus ruta 10, nos bajaron en las cercanías de la escuela de trabajo social y nos subieron al metrobús de la línea 1 en dirección a IndiosVerdes, pero había que tener cuidado nos advirtieron, nuestra parada bien podía ser la de NuevoLeón o la de Chilpancingo o si no ya habría que empezar a caminar y alejarnos cada vez más. Y así, sin más, nos aventaron a nuestra sarapera suerte. Recargamos nuestra credencial de transporte urbano y nos dispusimos a subir al primer vagón en dónde pudiéramos caber.
Gente, a esa hora créanme que todos salen, todos quieren llegar a sus casas y todos quieren subirse al chingado metrobús. Después de algunos pares de vagones llenos, por fin veíamos la oportunidad de subirnos a uno y romper las leyes de la física y que dos cuerpos ocuparan el lugar de uno (casi como el Ramos aquí en la capital coahuilense) y llegar a casa, ir por unas cervezas. Fue entonces, que le dije al Gordo, que en aquel entonces (orita pos también pero nuestros horarios laborales ya no lo permiten tanto) nos compraban en oferta de te llevas uno y ahí va el otro de regalo, pan y mantequilla, uña y mugre, Batman y Robin, el Chapo y Gullit Peña del León bicampeón, Fe y C en el acero, fama y escándalo; que en este vagón nos subíamos sí o sí. Llegó el vehículo, sóno el timbre y al abrirse sus puertas me quedé congelado en una escena dónde sólo puedo recordarme a mí a medio paso de haber entrado al vagón y al pie del Gordo que se iba alejando cada vez más por todo Insurgentes mientras iba atorado entre las dos puertas del transporte. Dios de mi vida, y eso que el primer día todavía no estaba ni cerca de acabar...
Hace algunos años me comentaron sobre una aplicación que tenía una muy peculiar razón de ser y bastante retadora por cierto, un amigo lo hizo y quise hacer lo propio, bien original el vato...
No me considero dueño de una vida muy interesante que digamos, y la verdad ni de una persona que cumpla muchos propósitos ni cosas que requieran disciplina o perseverancia por que pues a la larga si me da hueva y no me convence pues no lo dejo de hacer pero le pierdo el interés y el resultado ya no es el que se esperaba al inicio; ya si de plano está culero en mi opinión pues ahí lo dejo. Como cuando las personas hacen sus propósitos de año nuevo y a las dos o tres semanas dejan de ir al gimnasio y se reconcilian con la gordura y la flojerita, por que para esos días hace mucho frío y ¿quién en su sano juicio preferiría ir a tomarse fotos en un espejo con ropa deportiva y todo sudado que quedarse acostaditos y tapaditos viendo los Simpson, o los deportes o Malcolm el de en Medio, o pornhub, o xnxx, o xhamster, o sislovesme, o cualquier cosa que les guste ver?. Además son días en los que los tamales y las levantadas y las roscas están a todo lo que dan y, fantasmas que me leen, la carne es débil. El Sr. Diablito se divierte bastante con todo eso y si es por el alcohol, pues mejor ni hablamos, recta final del gran maratón Guadalupe-Reyes; también Diosito, yo digo que a él le da más gracia todavía.
Bendita pornograDIGO QUÉ, dulce licor y gloriosa comida infladora de personas y que las aleja de sus propósitos anuales.
Pero me desvié un poquito, señores.
...Sea como sea, la primicia de la aplicación es sencilla: Grabas un video, le quitas un segundo de todo lo que grabaste y después juntas todos los segundos de cada día en un súper destilado de awsomeness que puede abarcar los segundos de una semana, un mes y en mi caso específico, un año,
Todo comenzó hace algunos ayeres, cuando el último tercio del año 2016 estaba a flor de piel y aunque a pesar de que hubo días en los que ya neta tenía que grabar lo que sea por que ya mero daban las doce (y ustedes lo van a ver) y que a veces sentía que grababa cosas bien pendejas (y que de eso está lleno el vídeo), finalmente, un 8 de septiembre del consecuente año 2017 y despúes de haber sido víctima de una aplicación para celular por fin lo había logrado.
¿Y que por qué lo publico hasta ahorita a casi cuatro (4) años de que inicié con ese pequeño proyecto?, bueno por que como ya lo expliqué anteriormente, me dejé llevar por comentarios externos sobre este tipo de actividades y por que hace rato, explorando mi nube de archivos me encontré con este tesoro. Ahora, siendo nowadays una persona medio adulta y algo madura, pues lo considero una joya que eleva mi palabra favorita "Nostalgia" bien arriba y me deja entrever que desde entonces estoy rodeado de gente que puedo llamar amigos y familia así como tener y ser lo que al momento de escribir esto. También me transporta a lo que fue un año bien importante, en casi todos los aspectos, tanto buenos como malos, lleno de bienvenidas y despedidas, amarguras, dulzuras y sinfonías agridulces. Me caí y me levanté más veces de las que hubiera pensado y descubrí que el lugar en dónde estaba en ese entonces era el lugar perfecto para mí, empecé a convivir y a conocer mucho más a la gente con la que quería estar, hacer a un lado a los que no y me hizo enamorarme de una vez y por todas de la carrera que había decidido estudiar.
Fue un período de tiempo súuuuuper raro que se postulará como uno de los más feos y chingones al mismo tiempo y de los que tendré recuerdos muy frescos antes de que mi rutina me mate de algo a los 33's o antes, para empezar todavía no pasaba una semana y ya había tomado una decisión difícil que pensé me tomaría mucho tiempo reponerme, pero no y henos aquí, all living and shit.
Viéndolo en retrospectiva puedo hacer con más calmita el recuento de los daños que me dejó esa época claroscura de mi muy corta e infame vida y que les quiero compartir.
Cosas que pasaron durante la filmación del videito ese:
- El mundo lloraba la desintegración de la agrupación mexicana de rock PXNDX. :(
- El licenciado Lord Don Enrique Peña Nieto Corazón de León gobernaba con mano firme a la nación.
- Hicimos perfecto el puente del Ing. Antuna. (aguantó como 12 kilos)
- Terminé con una novia.
- Aprendí lombricultura.
- Me rompí dos dedos de la mano.
- Aprendí a hacer mazapanes y luego fui a unos ranchitos a enseñarles para que los hicieran y vendieran, ahí nació la mundialmente famosa marca Mazapanda disponible en su tiendita de la esquina.
- Los Cubs de Chicago volvieron a ganar la serie mundial después de 108 años.
- División Minúscula tocó como para 500 personas en el estadio de béisbol de Ateneo Fuente.
- Hicimos una bobina de Tesla. (PERFECTA)
- Tuve otra novia.
- Empecé a tomar alcohol y más específicamente a probar cerveza.
- Tomamos whisky en la clase de química orgánica.
- Terminé flawless victory mi tercer semestre en el Tec, 7 papotas materias.
- Dejé de andar con la nueva novia.
- Hice mi triunfal regreso a la ciudad de San Juan De Los Lagos.
- El pendejo América quedó campeón en navidad.
- Empecé el cuarto semestre de la carrera.
- Me dieron un trofeito de mejor jugador de la canchita de UANE.
- Una lesión en la rodilla casi termina con mi prolífica carrera como futbolista
- Los todavía más pendejos Patriotas remontaron históricamente un marcador como de 30 puntos aunque con una trampota de la cual no puedo recuperarme hoy en día.
- Casi regreso con esa última novia.
- Regresé al glorioso Periquín.
- Le di 22 vueltas al sol.
- Me puse la pedota de mi vida ( hasta ahora) en una fiesta en la que terminé escapando ferozmente al día siguiente por que pensé que estaba secuestrado y me iba a morir. (post futuro).
- Vimos a The Killers, a The Offspring y a un chingo de bandas chidas en el Pal'Norte.
- Empecé la relación con mi actual novia.
- Sembramos el terror en Mazatlán.
- ¿Un hijo?
- El Canelo le partió la madre a Chavecito Jr. (Me gané como dos mil pesos)
-Dejé de una vez y por todas al Periquín.
- Los Warriors dominaban la NBA.
- Los Babasónicos tocaron en la plaza de armas.
- Fuimos a ver otras bandas bien chidas y al licenciado en derecho por el ITESM Don José Madero Vizcaíno en el Machaca Fest.
- Conseguí uno de los trabajos más lucrativos que he tenido.
- Me pegué la enchiladota de mi vida con alitas hells habanero en el McCarthys.
- Urbina se chingó la rodilla, otra vez.
- Cayeron las becas de manutención.
- Me gané un amigo con una verruga en la nariz y una familia carpintera que me enseñó el oficio.
Eso y un chingo de cosas más, cambios emocionales, cambios físicos, depresión de no saber qué carajos hacer de mi vida, cambio de parejas sentimentales, gastos, inversiones, diversiones y gastar y gastar y seguir gastando a lo pendejo. Pero ese fue sólo el comienzo para la vorágine de cosas que se venían y que hasta hoy día siguen forjando el camino en el que me encuentro. Adicionalmente le agradezco y le pido disculpas a todas las personas que voluntaria pero sobre todo involuntariamente fueron parte de esto, soportaron mi payasada y aparecen aquí, sin ellos sin duda hubiera estado más pinche de lo que ya es esta madre y por ello los menciono según su orden de aparición.
La gerencia le agradece profusamente su valiosa participación a los C. Paquito Urbina, Imelda Cárdenas, Tavo Juárez, Daniela García, Victoria Rangel, XuBryan, Viesca, Jonhy, el Negro Rosales, la Franca, Jessica Rodríguez, Saúl López, Wicho Luna, Saúl Luna, Priri López, Tetor Sifeuntes, Marianito Rangel, Dariush Ghassemi, Fofito Peralta, Susana Ocha, Alma Fernández, Teto Núñez, Sebas Núñez, Pacorro Flores, mis tías de la lotería, mi mamá, Sandra Gonzaga y sus amigos, la prima de Vicky, Javier Ibarra, la Maestra Yokasta, Quique Durán, el Nitai, el Richi, Jessica Vázquez, mi papá, el Gordo Montes, Juan Reyna, el Malo, los amigos de Marianito, Pepe Madero, la Maurilia, Caro Coronado, Gera Soto, la clase del maestro Barquín, el Parras, Víctor Marta y Mariano Escobedo.
Es entonces, que sin más preámbulo les dejo el resultado, un dolor de huevos de 365 días seguidos, enjoy:
¿Volveré a hacer una cosa así en el futuro?, meh no lo sé, mucho pedo, demasiado egocentrismo. No obstante stay tunned, juntos lo averiguaremos.
Ah, y ahí perdonen que unas tomas se hayan distorsionado un poquito, fue el desmadre generado por querer intercalar entre android y iOS
Aprovechando la ligeramente excesiva carga de trabajo generada por el realizamiento (sepan que me voy a inventar mis propias palabras) de mis prácticas profesionales, me abriré un espacio de relajamiento mental y dejaré que algunas cosas fluyan y despejen mi mente con ayuda de este medio.
Empezaré a usar este libre espacio de
expresión como una herramienta para quejarme de la vida misma, usaré esta plataforma como una válvula de salida ante simples cosas cotidianas, que no son de su incumbencia y que no pretendo que estén de acuerdo pero de algún modo tienen que salir, ya saben,
como cuando uno tiene las bolas bien azules y hay que desquitarse casi de inmediato, en cualquier chancita (¿mala analogía?, regresen al séptimo renglón de este post por si todavía no les queda muy claro el objeto de todo esto); bueno, algo así con mi cabecita de melón y este blog bastante chafa.
Hace algunos ayeres intenté hacer algo similar con un amigo al cual aprecio y admiro mucho pero fallé miserablemente. Me dejé llevar por cosas que me decían otras personas y eso nunca me debió de detener ni importar al momento de querer hacer lo que me dictaba el curação y transformarlo en textos catárticos, suena un poco a cliché pero si lo piensan un poquito ¿apoco no les ha pasado algo similar?. Meh, sea como sea y después se sacudirme el polvo hiperbólico del eufemismo, lo haré de nuevo, pero yo solito esta vez y ahora sí me va a valer madres lo que me digan, total, de todos modos quemado con la sociedad ya estoy y ya quién sabe qué etiqueta tenga por ahí.
Les doy la cordial bienvenida a este su blog de confianza, mis bien ponderados, tremebundos y estupefactos lectores, alguno que otro imaginario.
Disfruten, discutan, debatan y comenten.
Chava.
Nota del editor:
Este post sexy y laboral se comenzó a escribir a mediados del mes de febrero del año 2020 de nuestro señor JesusCristo, no obstante se editó por última vez en la fecha marcada en la parte superior. Por su atención, Gracias.